Esta es la historia de mi viaje al Pariaqaqa, aquel nevado solitario lleno de misterio y mitología ubicado en un lugar completamente inhóspito y desolado de los Andes Centrales peruanos.

Se trataba del Apu (divinidad andina que habita en las cumbres de las montañas) más venerado y respetado por los antiguos peruanos, los cuales venían de distintas partes del Imperio a rendirle culto.